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Historia de la castañuela

(Página en construcción)

 

 

 

La castañuela es uno de los instrumentos musicales más antiguos de la humanidad. Nace del chasquido de dos piedras. "Es un idiófono, o sea un instrumento que suena por sí mismo". En un principio estaban formadas por dos palos, dos grandes conchas marinas o por dos piedras, y su sonido estaba ligado al nacimiento de la danza. En la prehistoria servía para comunicar con los dioses y, más tarde, para animar las fiestas dionisiacas. Sin embargo, José de Udaeta anota en su libro "La Castañuela Española": "Unos brazaletes o ajorcas pertenecientes al Paleolítico y formados por aros de marfil, fueron hallados por arqueólogos rusos entre 1952 y 1964 en Mezin, Ucrania. Al chocar entre sí, estos aros producen un sonido armonioso y probablemente fueron utilizados para acompañar las danzas rituales del hombre de Cromagnon". Y prosigue: "en excavaciones realizadas en Egipto se han encontrado ánforas pertenecientes al año 3000 antes de Cristo; en perfecto estado de conservación debido al clima seco y hermético de las tumbas. Están decoradas con escenas de hombres y mujeres que danzan llevando en la mano dos palos levemente torcidos: la más primitiva de las castañuelas".

 

 

Castañuela del Cro Magnon.

 

Castañuelas egipcias (580-1090 a.C.) Museés Royaux d'Art et d'Histoire.Bruselas.

 

Flautista y bailarina con crótalos.Pintado en un plato.(600 a.C.)British Museum.Londres.

 

 

Con resonancias eróticas...Durante las ceremonias religiosas y fiestas en honor de Isis y Baco, se tocaban unos instrumentos en forma de falo. De hecho esos instrumentos serían pronto calificados de "krotalon", del griego "krotos", que significa ruido.

Por otro lado, hemos de considerar que en ninguna de las traducciones de la Biblia aparece dicho instrumento. Sólo en la versión inglesa "Revised Standard", figura una sola vez la palabra hebrea "menaaeim", traducida respectivamente en inglés por "castanets", con el vocablo "sistra" al margen (del latín "sistrum": badajo, matraca), "aunque es presumible, que después de la segunda destrucción del templo, al prohibirse toda intervención de instrumentos musicales, en el culto de Jehová, de haber existido la castañuela en cualquiera de sus formas, hubiera desaparecido definitivamente".

Sin embargo las castañuelas se presentarían bajo múltiples formas según las civilizaciones. Instrumento tan simple y antíguo como la humanidad misma, existen tantas castañuelas como civilizaciones en el mundo, y cada una con un nombre que la caracteriza.

En China tomarían una forma distinta: "Los cantantes de los templos de la dinastía Chou (1122-249 antes de Cristo) usaron un idiófono muy similar al que se usa hoy en día en Tailandia: doce palos o tabletas rectangulares dispuestas en forma de abanico, en las cuales se podían escribir algunas palabras que ayudaran a recordar la letra del canto si la memoria flaqueaba. Este instrumento, llamado "Chung-Tu", servía a la vez para marcar el compás y como libro de oraciones".

Cha-pans chinos.

Re-Re de Filipinas.

i'li-i'li_piedras de Hawaii.

Palillos australianos.

Kachi-kachi-yuchidaki japones_y castañuelas modernas.

Chinchines turcos.

Castañuelas marroquies.

 

 

Pero la Castañuela Española toma base en la "crúsmata" ibérica siendo éste el único punto de referencia de la castañuela actual, o sea las llamadas "castanyolasses" ibicencas que son de gran tamaño y encuentran su equivalente en las "chácaras" de las Islas Canarias.

Desde las populares "tarreñas" a la "crúsmata" pasando por los "crótalos" hasta la castañuela actual, se han hecho todo tipo de conjeturas. Sólo la imaginación de bailadores y danzantes ha llevado a cabo innovaciones técnicas y mejorado su sonido. Las hay de diferente tamaño: algunas son mucho más grandes que la mano, y otras tan pequeñas que parecen perderse en el hueco de la palma. También sus formas varían según la región: las hay redondas, ovaladas, rectangulares, cuadradas, triangulares, en forma de pera, de corazón o de as de picas. Muchas están decoradas con dibujos, inscripciones o figuras geométricas grabadas o policromadas, o con incrustaciones de marquetería. "Las hay incluso de tres hojas. Se llaman tablillas de San Lázaro y constan de tres tabletas articuladas que al chocar entre sí producen un fuerte repiqueteo. Las usaban los frailes que pedían limosna en los hospitales".

El original instrumento pronto recibiría varios y múltiples apelativos, tantos como lenguas en el mundo. En Francia será conocida por "castagnettes", "cliquettes", "tavolettes" o "marronettes"; en Gran Bretaña por "castanets"; en Suecia "snatterpinnar"; en Dinamarca "kalptrée"; en Suiza "schleffele"; en los E.E.U.U. "clappers" o "bones"; en Italia "nachere" o "castanette", aunque Nana de Herrera, también docta en la materia, explica: " a todas las hipótesis añado que la palabra siciliana "scattagnetto", palabra difícil de pronunciar por los españoles, se transformó por metástasis en "castañette", de más fácil pronunciación, para terminar en castañeta y castañuela". Mientras que en España varía según las regiones, en Valencia se las llama "postizas", en Asturias "tarrañuelas", en Lorca "castañones", en parte de Aragón "pulgareles" o "jotaneos", en Huesca "pulgaretes", en Galicia "pitos" y "castañolas", en Cataluña "castanyolas" o "esclafidors", en Ibiza "castanyolasses", en Canarias "chácaras". También se las ha denominado en otras regiones "platolejas", "pulgarillas", "patas", "tablillas", "tejoletas", y un largo etcétera.

Lo más probable es que la riqueza folclórica de España haya sido la base de esta evolución de la castañuela. Con la aparición de las orejas, a finales del siglo XVIII, las castañuelas se fijarán en el pulgar, hasta entonces colocadas en el dedo mayor (forma habitual para bailar la jota) o sujeta por una cuerda o cabo a los tres dedos de la mano, o cogida ya de la mano como para los crótalos.

Se procede, entonces, a una técnica particular que será puesta al servicio de la danza con toda una gama de riquezas sonoras. Al estar sujeta al pulgar, se tienen los cuatro dedos restantes de la mano con los que poder tocar y sacar mayores connotaciones.

Debido al nuevo modo de fijación en el dedo pulgar y al auge que tomó la seguidilla más la aparición del bolero, se empiezan a perfilar los bailes de la escuela clásica española. Hacia 1740, el bolero accede a los salones elegantes. Por aquél entonces, el maestro de baile Pedro de la Rosa ordenaba los pasos de seguidillas y fandangos, influido por la técnica italiana que había aprendido en sus viajes. El bolero clásico hace su aparición cuatro décadas después, al mismo tiempo que Jean Georges Noverre, en Europa Central, implanta las nuevas bases de la escuela clásica francesa que, junto con la italiana, había de regir el baile en toda España.

Es cierto que el bolero, como las demás danzas españolas, tomó con el peso de los años nuevas formas creándose nuevos pasos y figuras. Los avances del siglo XVIII hacen un siglo XIX fructífero.

La pareja de bailarines españoles Dolores Serral y Mariano Camprubí conquistaba al mundo del ballet centro europeo. Auguste Bournonville y la bailarina Fanny Elssler caen en las redes de la pareja. Bournonville compondría entonces ballets de ambiente español tales como "La Ventana" y "El Toreador", además de adaptar la Escuela bolera a la suya propia.

Fany Elssler aprenderá de Dolores Serral los bailes que compondrá para el ballet de Coralli "El diablo cojuelo", donde interpreta su "Cachucha" que la llevará a la cumbre de la fama.

Así pues las grandes bailarinas del Ballet Romantique, como Maria Taglioni, Fanny Cerrito, Lucile Graham tocarían las castañuelas a la par de unos bailes con raza, distinguiéndose de las demás. De ahí que hoy en día no exista baile alguno de Escuela Bolera sin castañuelas.

Por su parte, el siglo XX lleva las castañuelas a su perfección. Antonia Mercé (La Argentina) abriría el camino a todos los amantes de la castañuela, que prosiguieron la búsqueda hasta dar con su forma y técnica definitivas.

Antonia Mercé escribía sus inicios en las castañuelas en una carta a su amiga Mónica Paraviccini . Asimismo, Antonia Mercé descubría por sí misma la carretilla seguida. Luego vendría Pilar López, hermana de Encarnación López (La Argentinita), quien descubriría la media carretilla llegada de una gira de por Estados Unidos.

Vicente Escudero introduce las castañuelas al baile flamenco, hasta entonces sin acompañamiento alguno.

Una vez, tradición y técnica adquiridas, con el siglo XX se intenta imponer las castañuelas de concierto. "Alrededor de 1940, Ana de Pombo, Laura de Santelmo y más tarde Manuela del Río, daban pequeños conciertos improvisados acompañadas de sus habituales pianistas".

En 1955, la bailarina norteamericana Carola Goya se presenta como solista de castañuelas, junto con diversas orquestas estadounidenses.

Al mismo tiempo, Emma Maleras en Barcelona y Lucero Tena en Mexico se dedican a profundizar en el estudio de la castañuela como instrumento autónomo. Lucero Tena da a conocer sus castañuelas en el mundo entero, mientras Emma Maleras escribe el Primer Método Teórico y descubre la doble carretilla. Más tarde, a raíz de su concierto en el Lieder Hall de Stuttgart en 1976, José de Udaeta impone las castañuelas en las orquestas más importantes como la Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert Von Karajan, el Rokoko Theater de Stockholmo, el Grupo de Percusiones de Strasburgo,... Acompaña también a la soprano Montserrat Caballé en la Scala de Milán, en el Carneghie Hall de Nueva York, en el Covent Garden de Londres, en el Théâtre des Champs Elysées de Paris. En 1990 crea la Sociedad Internacional de la Castañuela Musical en Colonia.

Pero, a pesar de todo, Udaeta llega a preguntarse todavía, de vez en cuando, por los antiguos métodos de enseñanza, "por cómo se ha aprendido a tocar a lo largo de los siglos. Necesariamente, desde que apareció la primitiva castañuela, hubo de existir una técnica, aunque quizá rudimentaria y no bien definida. Podemos suponer que esta técnica hubo de ser aprendida tanto en tiempos de la crúsmata ibérica como del crótalo griego, etrusco o egipcio".

 

CASTAÑUELAS: los machos y las hembras

En 1782, bajo el seudónimo de Francisco Agustín Florencio, el fraile agustino Juan Fernández de Rojas publica "Crotalogía o Ciencia de las Castañuelas". Tratábase, según advierte el mismo autor, de "una instrucción científica del modo de tocar las castañuelas para bailar el bolero y poder fácilmente y sin necesidad de maestro acompañarse de todas las mudanzas de que está adornado este gracioso baile español". Sin embargo, en dicho tratado, según comenta José de Udaeta en su libro, "cuanto más avanzábamos en la lectura, más incomprensible nos resultaba el texto. Al final y después de haber sonreído unas veces, reído con ganas otras y de habernos asombrado otras más de algunas sentencias que aparecían de vez en cuando, caíamos en la cuenta de que la castañuela no era sino un pretexto, una máscara que encubría una aguda sátira contra ciertos tratados de filosofía del siglo XVIII".

Agustín Florencio definiría la castañuela como "un sonoro instrumento de varia materia cuyas partes cóncavas producen por colisión, el debido sonido..." y prosigue: "Yo, por más anatomías que he hecho, y por más microscopios que he empleado, no he podido distinguir el distintivo de castañuelas y castañuelos; pero conozco que semejantes distintivos suelen estar muy ocultos, y suelen manifestarse más fácilmente a un tonto afortunado que a un sabio laborioso".

De hecho, Agustín Florencio se refería a la sexualidad de las castañuelas y, ciertamente, es el único instrumento musical con sexualidad: el par de la derecha es la hembra, el de la izquierda es el macho. El sexo versa sobre una diferencia de tonalidad, la cual depende de la abertura entre las dos hojas, o sea de la concavidad y al mismo tiempo del labio de ambos pares. Normalmente, el tono del de la izquierda es más bajo que el de la derecha. Es decir, que la hembra (el par de la derecha), como es natural, tiene el tono más alto que el macho.

 

 

 

Carta a Monica Paravicini de Antonia Mercé.

 

"Cuando era pequeña (yo tenía de cuatro a cinco años), oía, en casa de mis padres que daban lecciones de baile, el pesado y monótono ruido de las grandes castañuelas. Este ruido, que no tenía nada de musical, me irritaba hasta el punto que me impulsaba a esconderme en el último rincón de la casa para no oír ni siquiera su eco. Escondida, me ejercitaba con mis infantiles manos con unas castañuelas regalo de mi padre, esforzándome en reproducir sones que no me dañasen los oídos. Este fue mi principio en el Arte que yo practico. Ciertamente puedo asegurar que el gusto por las castañuelas surgió del asco que me inspiraban las de los demás. Poco a poco lo que no era más que un instinto se transformó en voluntad precisa. Me puse a estudiar minuciosamente la manera de obtener, con mis pedazos de madera, sonoridades que fueran más y más matizadas. buscaba la causa de por qué las castañuelas en lugar de ser dóciles a la pulsación le oponían sin cesar el obstáculo de su pesada uniformidad. ¿Consistía en el orificio por donde pasan los cordones? ¿en acentuar más o menos la concavidad de la castañuela? finalmente este último problema retuvo especialmente mi atención y encargué al artesano fabricante toda una gama de castañuelas en las que variara la profundidad del corazón. El fabricante montó en cólera...Pero así fue como logré mis fines.

Después de haber conseguido la ductilidad de mi instrumento tuve la idea de que, paralelamente a esta reforma, debía intentar la del baile español, que hasta el momento era esclavo de un solo movimiento: ni "ralentando" ni "acelerando". Siempre con el mismo ritmo, como un péndulo... Y en resumen creo que mis ideas me han servido de algo". Antonia Mercé. (Carta a Monica Paravicini)

 

 

INNOVACIONES Y DESCUBRIMIENTOS

"Después de un largo viaje por América, y antes de emprender el montaje de su nuevo espectáculo, Pilar López había querido visitar las mejores escuelas de baile de Madrid, para ver en qué nivel se encontraba el baile español en nuestra tierra. Deseaba sumergirse con su compañía en las antiguas fuentes originales, para de esa forma recordar lo esencial y lo mejor. Cierto día apareció en la academia donde yo daba mis primeros pasos de bailarín de español, en la Academia de Don Angel Pericet. Esa mañana, del denso y ensordecedor repequeteo de castañuelas que acompañaba a la pareja de boleros que bailaba en medio del salón -Elvira Lucena y Sebastián Castro-, sobresalieron claros y precisos los palillos de Pilar López. Al terminar el baile se hizo un silencio, una tregua para los oídos, pero Pilar siguió tocando y todos quedamos boquiabiertos ante lo que nuestros ojos veían y nuestros oídos escuchaban. ¡Qué raros posticeos! ¡Qué carretillas sincopadas! ¡Qué trinos con los dedos! Un sinfín de innovaciones que a todos nos dejaron paralizados. Al cabo de un rato, Pilar se retiró de la academia. Cuando la puerta se cerró tras ella una voz dijo: "Esa mujé está americanisá". en aquél momento no había sido comprendida. Pero a partir de ese día el baile español y sus castañuelas dieron un paso adelante, porque el toque actual, el nuevo toque matizado y lleno de fantasía que impulsa a descubrir nuevas técnicas - puesto que precisa de ellas- es el toque de Argentinita, transmitido por su hermana Pilar. Ella ha dado pie a todos los demás bailarines y concertistas para encontrar nuevos caminos hacia la evolución de la castañuela española. Para mí, personalmente, aquella mañana significó el comienzo de una gran amistad".

José de Udaeta

en "La Castañuela española"

 

 

Texto: Carlos Murias Vila

Bibliografía: Castell de Sotarribes, Casa Museo de José de Udaeta

 

 

 

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